Seminario 1 de Jacques Lacan con algunos escritos completos

Jacques Lacan, 1901-1981 París. Médico psiquiatra y psicoanalista, renovó las teorías Freudianas (él consideraba que había “retornado a Freud”) en tiempos en que el biologismo y el objetivismo Realista habían distorsionado las lecturas de Freud. Su gran contribución fué incorporar el estructuralismo y la lingüística estructural incluyendo estudios en el campo lingüístico, filosófico y topológico

«El inconsciente está estructurado ‘como’ un lenguaje»

Llegué a Lacan por Melanie Klein, a Freud por Lacan, y, la verdad agradezco haber dado esta vuelta cronológica en mi formación. Casi entiendo su famosa boutade “quien quiera ser lacaniano es libre de serlo, pero yo mismo me considero Freudiano”. Provocador irreductible, su linguísica impecable le convertía en un orador hipnótico, su capacidad de improvisación y la frescura de su pensamiento influyen más que ningún otro en mi día a día, inspiración contínua. Su trabajo permanece en contínua revisión y mejoría por parte de la propia comunidad psicoanalítica que constituyó en 1964, L’Association Mondiale de Psychanalyse . Actualmente la obra de Lacan es propulsada con rigor por otro gran inspirador, Jacques-Alain Miller al frente de un movimiento que en conjunto, es la fuente de formación de futuras generaciones de Psicoanalistas.

A continuación, encontraréis algunos de los Seminarios Completos de Jacques Lacan, acompañados de una breve introducción extractada de la propia narración del seminario. En el primer texto (Algunos datos sobre la presente edición) he incluido unas breves notas para facilitar la lectura de algunos grafos y representaciones simbólicas utilizadas en varios de los textos. Espero que lo disfrutéis.

Si os interesa podéis solicitarlos en una librería especializada como en mi favorita: http://www.lacasadelaparaula.com/llibreria/

Jacques Lacan / Los Seminarios de Jacques Lacan / Algunos datos sobre la presente edición /

Nota: Algunas limitaciones en letras y símbolos fueron resueltas de la siguiente forma:

Sujeto Barrado: S barrada o S/ = $
El Otro barrado: A/ [A mayúscula barrada]
La mujer no existe: La [La barrada]. “La mujer no existe”
Inscripciones en griego: En algunos lugares podrá leerse [GRIEGO] o [ESCRITURA EN GRIEGO], en otros aparece como gráfico sustituyendo los carácteres.

Fórmulas matemáticas: Las inscripciones de símbolos aparecen como gráficos, o redactadas para ser leídas.

Inscripciones de símbolo rombo (lonsange): Utilizado frecuentemente en la fórmula del fantasma o en inscripciones matemáticas, figura con la palabra [lonsage] o el rombito en forma de gráfico.

El símbolo de Raíz cuadrada: Figura con el nombre [raíz cuadrada de…]. √
Símbolos o números en forma de “quebrados”: En algunos casos están resueltos como (p.e.): 1 sobre a, ó, raíz cuadrada de 3 sobre 1+ a – c, etc…; en otros están tomados como gráficos.
Errores en nombres o palabras: Debido a que esta edición puede contener errores en función de las diferentes transcripciones recomendamos -cuando una frase o palabra no se encuentre- buscar por aproximación de sentido, sonido o letra
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Jacques Lacan / Los Seminarios de Jacques Lacan / Seminario 0. El mito individual del neurótico. (El Hombre de las Ratas)

Poesía y verdad en la neurosis
Hablaré de un tema que hay que considerar, en efecto, nuevo, y que en tanto tal es difícil. La dificultad no es, en forma alguna, intrínseca a la exposición. Se debe a que se trata de algo de cierta manera nuevo que me ha permitido percibir a la vez mi experiencia analítica y durante una enseñanza llamada de seminario constituyó una tentativa por renovar o solamente
profundizar la enseñanza teórica de aquello que puede plantearse como la realidad fundamental del análisis. Para algunos de ustedes el extraer esta parte nueva y original y hacer que capten su alcance más allá de esta enseñanza y experiencia puede resultar algo que comporte dificultades muy particulares en su exposición.
Pido por lo tanto disculpas de antemano por si existiese alguna dificultad en la comprensión, al menos al principio.
El psicoanálisis —he de decirlo y recordarlo como preámbulo— es una disciplina, la cual dentro del conjunto de las ciencias aparece con una posición verdaderamente particular.
Frecuentemente se dice que el psicoanálisis no es propiamente una ciencia, lo que parecería indicar por oposición que se podría decir que es un arte. No se puede afirmar tal cosa si por arte se entiende simplemente una técnica, un método operacional, praxis, u otra cosa de este orden.
Creo que el término arte debe emplearse aquí con el sentido que tenía en la Edad Media, cuando se hablaba de las artes liberales. Ustedes conocen la serie que desde la astronomía, pasando por la aritmética y la música, se dirige a la dialéctica, la gramática, la geometría. Nos es difícil hoy en día entender la función de ese arte y su alcance en la vida y el pensamiento de los maestros medievales. […]

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Clase 1. Introducción a los comentarios sobre los escritos técnicos de Freud. 13 de Enero de 1954

El seminario. La confusión en el análisis. La historia no es el pasado. Teorías del ego.
Introduciré con mucho gusto este año, en el que les deseo la mejor suerte, diciéndoles: ¡se acabaron las bromas!

Durante el último trimestre, sólo han tenido que escucharme; les anuncio solemnemente que en este trimestre que comienza, cuento con, espero, me atrevo a esperar, que, también yo, los escucharé un poco.

Es la ley misma, y la tradición del seminario que quienes participan en él aporten algo más que un esfuerzo personal: una colaboración a través de comunicaciones efectivas. La colaboración sólo puede venir de quienes están interesados del modo más directo en este trabajo, de aquellos para quienes estos seminarios de textos tienen pleno sentido, de quienes están comprometidos, de diferentes modos, en nuestra práctica. Esto no excluirá que obtengan las respuestas que dentro de mis posibilidades pueda darles.

Me interesaría especialmente que todos y todas, en la medida de sus medios, a fin de contribuir a este nuevo estadio del seminario, dieran el máximo. Este máximo consiste en que, cuando interpele a tal o cual para encomendarle una parte precisa de nuestra tarea común, éste no responda con aire aburrido que, precisamente, tiene esta semana ocupaciones particularmente importantes.

Me dirijo aquí a quienes forman parte del grupo de psicoanálisis que representamos. Quisiera que captaran que si éste está constituido como tal, con carácter de grupo autónomo, lo está en función de una tarea que implica para cada uno de nosotros nada menos que el porvenir.: el sentido de todo lo que hacemos y tendremos que hacer durante el resto de nuestra existencia. Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo por qué están ustedes aquí. ¿Por qué permanecerían ligados a nosotros, en lugar de asociarse a una forma cualquiera de burocracia, quienes no sintiesen el sentido de nuestra tarea? […]

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Clase 2. Primeras intervenciones sobre el problema de la resistencia. 20 y 27 de Enero de 1954

El análisis la primera vez. Materialidad del discurso. Análisis del análisis. ¿Megalomanía de Freud?

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Después de la ponencia de 0. Mannoni

Agradecemos calurosamente a Mannoni quien acaba de hacer una muy acertada apertura hacia la reanudación del dialogo en el seminario. No obstante, su tendencia es netamente fenomenológica, y no pienso que la solución asuma totalmente la forma que él nos deja entrever, él mismo lo ha sentido así. Pero está bien que plantee el problema como lo ha hecho, hablando de un mecanismo interpersonal, aunque en este caso la palabra mecanismo sea tan sólo aproximativa.

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Interrupción, en el transcurso de la ponencia de D. Anzieu

Freud explica, a propósito de Lucy R., que recurría a la presión de las manos cuando sólo conseguía una hipnosis incompleta. Dice a continuación que dejó de preocuparse por este asunto; y que renunció incluso a obtener del sujeto, según el método clásico, la respuesta a la pregunta ¿duerme usted?, porque le desagradaba escuchar la respuesta: Pero no, no duermo.

en absoluto, lo cual lo colocaba en una situación harto incómoda. Explica, de manera ingenua y encantadora, que esto lo llevaba a persuadir al sujeto que se refería a un tipo distinto de sueño que el que el sujeto suponía, y que a pesar de todo éste debía estar algo adormecido. Rayando casi con la ambigüedad más perfecta, dice muy claramente, que todo esto le ponía en un gran aprieto, del que sólo pudo desembarazarse el día en que dejó de preocuparse por ello.
Conservó, sin embargo, la presión de las manos, ya sea sobre la frente, ya sea a ambos lados de la cabeza, invitando al paciente, al mismo tiempo, a concentrarse en la causa del síntoma. Era éste un estadio intermedio entre el diálogo y la hipnosis. Los síntomas eran tratados uno por uno, en sí mismos; los afrontaba directamente como si fueran problemas propuestos. Bajo las manos de Freud, el paciente estaba seguro de que los recuerdos que iban a presentarse eran los que importaban, y que no tenía sino que confiar en ellos. Freud añadía este detalle, en
el momento en que levantase las manos —mímica del levantamiento de la barrera— el paciente volvería a estar perfectamente consciente, y no tendría sino que tomar lo que se presentase en su mente para estar seguro de tener el hilo por el cabo adecuado.

Es muy notable que, en los casos que Freud relata, este método se haya revelado perfectamente eficaz. En efecto, resolvió completamente el hermoso caso de Lucy R., con una facilidad que tiene la belleza de las obras de los primitivos. En todo lo nuevo que se descubre, hay un feliz azar, una feliz conjunción de los dioses. Por el contrario, con Anna O.,a pesar del método empleado, estamos en presencia de un largo trabajo de working-through, que muestra la animación y la densidad de los casos más modernos de análisis: se revive, se reelabora varias veces la serie completa de acontecimientos, toda la historia. Se trata de una obra de largo alcance, que dura casi un año. En el caso de Lucy R., las cosas marchan mucho más aprisa, con elegancia realmente sorprendente. Sin duda, las cosas son demasiado densas y no nos permiten ver dónde realmente est n los resortes; pero, sin embargo, es un material perfectamente utilizable. Esta mujer tuvo lo que pueden llamarse alucinaciones olfativas, síntomas histéricos cuya significación, lugares y fechas, son satisfactoriamente detectados. Freud en esta ocasión nos proporciona todos los detalles sobre su modo de operar. […]Descargar texto completo

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Clase 3. La resistencia y las defensas. 7 de Enero de 1954

Un testimonio de Annie Reich. De ego a ego. Realidad y fantasma del trauma. Historia, vivido, revivido.

Comencemos felicitando a Mannoni y Anzieu por sus ponencias cuyo interés reside en haberles mostrado los aspectos candentes del problema que enfrentamos. Como corresponde a mentes sin duda formadas, pero hace poco iniciadas, no en la aplicación del análisis, pero sí en su práctica, sus ponencias tu un matiz agudo, incluso polémico, lo cual resulta siempre interesante como introducción al problema en su vivacidad.
Se ha planteado una cuestión muy delicada, más delicada aún en tanto se trata de una cuestión, lo he indicado en los comentarios que he intercalado, muy actual para algunos de nosotros.

Implícitamente se le reprochó a Freud su autoritarismo como supuesto inaugural de su método. Es paradójico. Si algo hace la originalidad del tratamiento analítico es justamente el haber percibido, desde su origen y de entrada, la relación problemática del sujeto consigo mismo. El hallazgo propiamente dicho, el descubrimiento, tal como se los expuse a principios de este año, consiste en haber puesto esta relación en conjunción con el sentido de los síntomas. El rechazo de este sentido es lo que le plantea al sujeto un problema. Este sentido no debe
serle revelado, debe ser asumido por él. Por eso el psicoanálisis es una técnica que respeta a la persona humana —tal como hoy la entendemos luego de habernos dado cuenta que la misma tenía su valor— que no sólo la respeta, sino que no puede funcionar sino respetándola.

Sería entonces paradójico colocar en primer plano la idea de que la técnica analítica tiene como objetivo forzar la resistencia del sujeto. Esto no quiere decir que el problema no se plantee en absoluto.
¿Acaso no sabemos en efecto, que hoy en día hay analistas que no dan ni un paso en el tratamiento sin enseñar a sus alumnos a preguntarse siempre en relación al paciente: ¿qué habrá inventado como defensa esta vez?
Esta concepción no es verdaderamente policial —si por policial queremos decir intento de encontrar algo oculto—, éste es más bien el término que puede aplicarse a las fases dudosas del análisis en sus períodos arcaicos. Están más bien siempre intentando saber cuál es la postura que el sujeto ha podido asumir, cuál su hallazgo, a fin de colocarse en una posición tal que haga inoperante todo cuanto le digamos. No sería justo decir que imputan mala fe al sujeto pues la mala fe está por demás vinculada a implicaciones del orden del conocimiento totalmente ajenas a este estado mental. Incluso esto sería demasiado sutil. Está allí presente la idea de una mala voluntad fundamental del sujeto. Todos estos rasgos me hacen creer que soy preciso al calificar este estilo analítico como inquisitorial. […]Descargar texto completo

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Clase 4. El yo y el otro yo. 3 de Febrero de 1954

La resistencia y transferencia. El sentimiento de la presencia. Verwerfung (No igual a) Verdrängung. Mediación y revelación. Las inflexiones de la palabra.

Llegamos la última vez al punto en que nos preguntábamos cuál es la naturaleza de la resistencia. Percibieron claramente que, en nuestro modo de abordar este fenómeno de la resistencia hay ambigüedad, y no sólo complejidad. Múltiples formulaciones de Freud parecen mostrar que la
resistencia emana de lo que ha de ser revelado, es decir de lo reprimido, de lo verdrängt, o incluso de lo unterdruckt (suprimido). Los primeros traductores tradujeron unterdrückt por sofocado, que es muy impreciso. ¿Acaso verdrängt y unterdruckt significan lo mismo? No entraremos en estos detalles. Lo haremos sólo cuando hayamos empezado a ver cómo se establece en la experiencia la distinción entre estos fenómenos.
Hoy quisiera conducirlos, en los Escritos Técnicos, a uno de esos puntos desde donde se instaura una perspectiva. Lo que está en Juego, más que manejar un vocabulario, es tratar de comprender y, con este fin, es preciso ubicarse en un sitio desde el cual las cosas se ordenen. Anuncié en la presentación de enfermos del viernes la lectura de un texto significativo; intentaré pues cumplir con mi promesa.

Hay, en el centro mismo de la recopilación de los escritos llamados técnicos, un texto que se llama La dinámica de la transferencia. Como sucede con todos los textos reunidos en esta obra, no podemos decir que la traducción nos satisfaga enteramente. Hay inexactitudes singulares, que bordean los límites de la impropiedad. Algunas son sorprendentes.

Todas se orientan en el mismo sentido: limar las aristas del texto. Recomiendo encarecidamente a quienes saben alemán que se remitan al texto original. Les señalo la existencia de un corte en la traducción francesa, un punto en la penúltima línea que aparece entonces allí sin que se sepa por qué. Para terminar recordemos que nadie puede ser muerto in absentia o in effigie. La traducción correcta del texto alemán sería: pues hay que recordar que nadie puede ser muerto in absentia o in effigie(2). Esta frase está articulada con la anterior. Aislada carece de sentido, mientras que en el texto de Freud está perfectamente articulada. […]

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Clase 5. Introducción y respuesta a una exposición de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud. 10 de Febrero de 1954

El entrecruzamiento lingüístico. Las disciplinas filosóficas. Estructura de la alucinación. En toda relación al otro, la denegación.
Quienes estuvieron presentes la última vez pudieron escuchar un desarrollo acerca del pasaje central del texto de Freud La dinámica de la transferencia. La totalidad de este desarrollo consistió en mostrarles que el fenómeno principal de la transferencia surge de lo que llamaría el fondo del movimiento de la resistencia. Aislé ese momento, enmascarado en la teoría analítica, en el que la resistencia, en su fundamento más esencial, se manifiesta por un movimiento de báscula de la palabra hacia la presencia del oyente, de ese testigo que es el analista. El momento en que el sujeto se interrumpe es, comúnmente, el momento más significativo de su aproximación a la verdad. Captamos aquí la resistencia en estado puro, la que culmina en el sentimiento, frecuentemente teñido de angustia, de la presencia del analista.
Les enseñé también que la pregunta del analista cuando el sujeto se interrumpe —esa pregunta que por haberles sido indicada por Freud, se convirtió para muchos en algo casi automático: ¿No está usted pensando en algo que me concierne, a mí, analista? —no es sino un activismo que cristaliza la orientación del discurso hacia el analista. Esta cristalización sólo pone de manifiesto lo siguiente: el discurso del sujeto en la medida en que no alcanza esa palabra plena en la que debería revelarse su fundamento inconsciente, se dirige entonces al analista, está hecha para interesarle, y encuentra su soporte en esa forma alienada del ser que llamamos ego. […]Descargar texto completo

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Clase 6. Análisis del discurso y análisis del yo. 17 de Febrero de 1954

Anna Freud o Melanie Klein
Tengo intención de comenzar a internarlos en la región delimitada por nuestras afirmaciones de la vez pasada. Se trata exactamente de la región comprendida entre la formación del símbolo y el discurso del yo, en la cual, desde comienzos de este año, avanzamos.

He dado hoy, al seminario que juntos continuaremos, el título de Análisis del discurso y análisis del yo, pero no puedo prometer, en una sola sesión, cumplir con un título tan ambicioso. Pretendo así sustituir, oponiendo ambos términos, la oposición clásica entre análisis del material y análisis de las resistencias.
Hyppolite destacó en el texto de Freud sobre la Verneinung, que amablemente aceptó comentar para nosotros, el sentido complejo, flexible, de Aufhebung. En alemán este término significa a la vez negar, suprimir, pero también conservar en la supresión, levantar. Tenemos aquí el ejemplo de un concepto cuya profundización, a fin de reflexionar acerca de lo que hacemos en nuestro diálogo con el sujeto nunca será suficiente, como lo han señalado desde hace un tiempo los psicoanalistas.
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Por supuesto que es con el yo del sujeto, con sus limitaciones, sus defensas, su carácter, con lo que tenemos que vérnosla. Tenemos que hacerlo avanzar. ¿Pero cuál es la función que cumple en esta operación? Toda la literatura analítica está enredada en torno a su definición exacta. […]

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Clase 7. La tópica de lo imaginario. 24 de Febrero de 1954

Meditación sobre la óptica. Introducción del ramillete invertido. Realidad: el caos original. Imaginario: el nacimiento del yo. Simbólico: las posiciones del sujeto. Función del mito de Edipo en el psicoanálisis.
La pequeña charla que les ofreceré hoy estaba anunciada con el título de La tópica de lo imaginario. Un tema tan importante como éste llevaría varios años de enseñanza; pero ya que en el hilo de nuestro discurso han surgido algunos problemas relaciónados con el lugar de lo imaginario en la estructura simbólica, la charla de hoy puede reivindicar este título.

Es, según un plan preconcebido, cuyo rigor espero el conjunto les demostrará, que los guié la última vez hacia un caso especialmente significativo pues muestra de modo reducido el juego recíproco de esos tres grandes términos que ya tuvimos oportunidad de introducir: lo imaginario, lo simbólico y lo real.

Nada puede comprenderse de la técnica y la experiencia freudianas sin estos tres sistemas de referencia. Cuando se emplean estas distinciones muchas dificultades se justifican y aclaran.

Sucede así con los puntos incomprensibles que la señorita Gélinier señaló el otro día en el texto de Melanie Klein. Cuando se intenta elaborar una experiencia lo que cuenta no es tanto lo que se comprende como lo que no se comprende. El mérito de la exposición de la señorita Gélinier radica precisamente en haber resaltado lo que en este texto no se comprende.

Se demuestra así la fecundidad del método de los comentarios. Comentar un texto es como hacer un análisis. Cuantas veces advertí a quienes están en control conmigo cuando me dicen: Creí entender que él quería decir esto o aquello, les advertí que una de las cosas que más debemos evitar es precisamente comprender demasiado, comprender más que lo que hay en el discurso del sujeto. No es lo mismo interpretar que imaginar comprender. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que las puertas de la comprensión analítica se abren en base a un cierto rechazo de la comprensión. […]

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Clase 8. ¡El lobo! El lobo!. 10 de Marzo de 1954

El caso de Roberto. Teoría del superyó. La médula de la palabra.
A través de nuestro diálogo pudieron familiarizarse con la ambición que preside nuestro comentario: volver a pensar los textos fundamentales de la experiencia analítica. El alma de nuestra profundización es la siguiente idea: siempre lo que mejor se ve en una experiencia es lo que está a cierta distancia. No es pues sorprendente que, para comprender la experiencia analítica, debamos, aquí y ahora, volver a partir de lo que está supuesto en su dato más inmediato: la función simbólica, o lo que es su equivalente en nuestro vocabulario: la función de la palabra.
Esta área central de la experiencia analítica está por doquier indicada en la obra de Freud, nunca nombrada, pero sí señalada en cada uno de sus pasos. Creo no forzar nada si digo que es lo que puede traducirse inmediatamente a partir de cualquier texto freudiano, casi algebraicamente. Esta traducción soluciona muchas antinomias que se manifiestan en Freud, con esa honestidad que hace que un texto suyo nunca esté totalmente cerrado, como si todo el sistema estuviera presente allí.
Para la próxima reunión, desearía que alguien se encargara de comentar un texto ejemplar en relación a lo que les acabo de expresar. Su redacción se sitúa entre Recuerdo, repetición y elaboración y Observaciones sobre el amor de transferencia, que son dos de los textos más importantes de la recopilación de los Escritos Técnicos. Se trata de Introducción al narcisismo. A partir del momento en que abordamos la situación del diálogo analítico no podemos dejar de integrar este texto a nuestra trayectoria. Si conocen las repercusiones implicadas en los términos situación y diálogo-diálogo entre comillas-estarán ustedes de acuerdo con ello. […]Descargar texto completo

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Clase 9. Sobre el narcisismo. 17 de Marzo de 1954

De lo que hace acto. Sexualidad y libido. Freud o Jung. Lo imaginario en la neurosis. Lo simbólico en la psicosis.
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Para quienes la vez pasada no asistieron, situaré la utilidad que, pienso, tiene introducir ahora el artículo de Freud Zur Einführung des Narzismus. ¿Cómo podríamos resumir el punto al que hemos llegado? Esta semana, y no sin satisfacción, me he dado cuenta que algunos entre ustedes empiezan a preocuparse seriamente por el empleo sistemático-que sugiero aquí desde hace cierto tiempo-de las categorías de lo simbólico y lo real. Saben que insisto en la noción de lo simbólico, diciendo que siempre conviene partir de ella para comprender lo que hacemos cuando intervenimos en el análisis y, en particular, cuando intervenimos positivamente, a saber, mediante la interpretación.
Nos hemos visto llevados a enfatizar esa faz de la resistencia que se sitúa en el nivel mismo de la emisión de la palabra. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero, hasta cierto punto, nunca lo logra. Ha llegado ahora el momento de formular esta pregunta: ¿Cómo se sitúan respecto a la palabra, todos esos afectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente evocadas cuando quiere definirse la acción de la transferencia en la experiencia analítica? Ustedes se han dado cuenta claramente que todo esto no es obvio.
La palabra plena es la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto. Tras su emergencia uno de los sujetos ya no es el que era antes. Por ello, esta dimensión no puede ser eludida en la experiencia analítica.

No podemos pensar la experiencia analítica como un juego, una trampa, una artimaña ilusoria, una sugestión. Esta experiencia convoca la palabra plena. Planteado este punto, han podido ya percibir que muchas cosas se ordenan y esclarecen, pero también surgen muchas paradojas y contradicciónes. El mérito de esta concepción reside justamente en hacer surgir estas paradojas y contradicciónes, que no por ello son opacidades y oscurecimientos. Por el contrario, a menudo es lo que se presenta como armonioso y comprensible lo que oculta alguna opacidad. Es en la antinomia, en la hiancia, en la dificultad, donde encontramos la posibilidad de transparencia. Nuestro método, y espero que también nuestro progreso, se apoyan en este punto de vista. […]Descargar texto completo

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Clase 10. Los dos narcisismos. 24 de Marzo de 1954

La noción de pulsión. Lo imaginario en el animal y en el hombre. Los comportamientos sexuales son especialmente engañosos. El Ur-lch.
Introducción al narcisismo data del comienzo de la guerra de 1914, resulta conmovedor pensar que, en esa época, Freud proseguía semejante elaboración. Todo lo que clasificamos bajo la rúbrica de metapsicología se desarrolla entre 1914 y 1918, tras la aparición, en 1912, del trabajo de Jung traducido al francés con el título de Metamorfosis y símbolos de la libido.
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Jung abordó las enfermedades mentales desde un ángulo totalmente diferente al de Freud, pues su experiencia se centró en la gama de las esquizofrenias, mientras Freud se dedicaba a las neurosis. Su trabajo de 1912 presenta una grandiosa concepción unitaria de la energía psíquica, fundamentalmente diferente en su inspiración, e incluso en su definición, a la noción elaborada por Freud con el nombre de libido. Sin embargo, resulta aún harto difícil establecer la diferencia teórica, y Freud enfrenta dificultades que pueden percibirse a lo largo de todo este artículo.

Para Freud se trata de mantener un uso bien delimitado -hoy diríamos operativo-de la noción de libido que es esencial a la preservación de su descubrimiento. ¿Sobre qué se funda, en suma, el descubrimiento freudiano? Sobre la aprehensión fundamental de que los síntomas del neurótico revelan una forma desviada de satisfacción sexual. Freud demostró la función sexual de los síntomas en los neuróticos de modo muy concreto, a través de una serie de equivalencias, siendo la última de ellas una sanción terapéutica. Sobre esta base sostuvo siempre que no aportaba una nueva filosofía totalizadora del mundo, sino una teoría bien definida, fundada en un campo perfectamente delimitado, pero enteramente nuevo, que implicaba cierto número de realidades humanas, particularmente psicopatológicas: los fenómenos subnormales, es decir aquellos que la psicología normal no estudia, los sueños, los lapsus, los fallos que perturban ciertas funciones llamadas superiores. […]

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Clase 11. Ideal del Yo y Yo-Ideal. 31 de Marzo de 1954

Freud línea a línea. Los engaños de la sexualidad. La relación simbólica define la posición del sujeto en lo imaginario.
Leclaire, quien ha trabajado para nosotros el difícil texto de Introducción al narcisismo, seguirá aportándonos hoy sus reflexiones e interrogantes. Vuelva usted a la segunda parte, e intente hacer muchas citas.
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DR. LECLAIRE: Es éste un texto que no puede resumirse. Habrá que citarlo casi íntegramente. La primera parte plantea la distinción fundamental de la libido con argumentos en base a los que usted construyó sus consideraciones acerca del plasma germinal. En la segunda parte, Freud nos dice que el estudio de las demencias precoces-lo que él llama el grupo de las parafrenias -, sigue siendo ciertamente el mejor acceso para el estudio de la psicología del yo.
Pero no seguirá examinándolas. Freud nos muestra otras vías capaces de conducir a reflexiones sobre la psicología del yo. Parte de la influencia de las enfermedades orgánicas sobre la distribución libidinal, que puede considerarse como una excelente introducción a la medicina psicosomática. Se refiere a una conversación que tuvo con Ferenczi al respecto, y parte de la comprobación que, en el curso de una enfermedad, de un sufrimiento, el enfermo retrae sus cargas libidinales sobre su yo para liberarlas de nuevo tras su curación. Freud piensa que ésta es una consideración trivial, pero que, sin embargo, exige ser examinada. Durante la fase en que retira su carga libidinal de los objetos, la libido y el interés del yo se confunden nuevamente, tienen de nuevo el mismo destino, y es imposible distinguirlos.

¿Conoce usted a Wilhelm Busch? Es un humorista en el que usted debiera inspirarse. Hay una creación suya inolvidable que se llama Balduin Bählamm, el poeta trabado. El dolor de muelas que sufre interrumpe todos sus ensueños idealistas y platonizantes, así como su inspiración amorosa. Por ese dolor olvida las cotizaciones de la bolsa, los impuestos, la tabla de multiplicar, etc. Todas las formas habituales del ser pierden súbitamente su atractivo, están anuladas. Y ahora, en el pequeño agujero, la muela habita. El mundo simbólico de las cotizaciones de la bolsa y de la tabla de multiplicar se halla enteramente cargado en el dolor. […]Descargar texto completo

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Clase 12. Zeitlich-Entwickelungsgeschichte. 7 de Abril de 1954

La imagen de la muerte. La propia persona del durmiente. El nombre la ley. Del porvenir al pasado.
Alain señalaba que no se cuentan las columnas en la imagen mental que se tiene del Panteón. A lo cual, gustosamente, yo habría contestado: excepto el arquitecto del Panteón. Hénos aquí introducidos, a través de esta puertica, en las relaciones entre lo real, lo imaginario y lo simbólico.
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SR. HYPPOLITE: ¿Puedo formular una pregunta acerca de la estructura de la imagen óptica? Quisiera pedirle precisiones materiales. Si comprendí bien la estructura material, hay un espejo esférico y la imagen real invertida del objeto está en el centro del espejo. Esta imagen estaría en una pantalla. En lugar de formarse en una pantalla, podemos observarla con la vista. Perfectamente. Porque es una imagen real; siempre y cuando el ojo se acomode en cierto plano, designado por el objeto real. En la interesante experiencia-que me inspira, se trataba de un ramillete invertido que venía a situarse en el cuello del florero real. Si el ojo enfoca la imagen real, la ve. Ella se forma nítidamente en la medida en que todos los rayos luminosos convergen en un mismo punto del espacio virtual, es decir, en la medida en que a cada punto del objeto le corresponde un punto de la imagen

SR. HYPPOLITE:-Si el ojo está ubicado en el cono luminoso ve la imagen. Si no, no la ve. La experiencia prueba que, para percibir la imagen, es preciso que el observador apenas esté distanciado del eje del espejo esférico, en una especie de prolongación de la apertura de ese espejo.
SR. HYPPOLITE:-En ese caso, si colocamos un espejo plano, el espejo plano ofrece una imagen virtual de la imagen real considerada como objeto. Todo lo que puede verse directamente puede también verse en un espejo. Es exactamente como si fuera visto formando un conjunto compuesto por una parte real y una parte virtual simétricas, que se corresponden dos a dos. La parte virtual corresponde a la parte real opuesta, e inversamente, de modo tal que la imagen virtual en el espejo es vista como sería vista la imagen real, que en esta ocasión funciona como objeto, por un observador imaginario, virtual, que está en el espejo, en el lugar simétrico. […]Descargar texto completo

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Clase 13. La báscula del deseo. 5 de Mayo de 1954

Confusión de lenguas en análisis. Nacimiento del yo (je). Desconocimiento no es ignorancia. Mística de la introyección. Sobre el masoquismo primordial.
Comenzamos hoy un tercer trimestre que, gracias a Dios, será breve. Pensaba abordar el caso Schreber antes de separarnos este año. Me hubiera gustado mucho hacerlo, sobre todo porque estoy haciendo traducir, por si acaso, la obra original del presidente Schreber sobre la que trabajó Freud, y a la que solicita que nos remitamos. Recomendación que hasta ahora ha sido vana, ya que esta obra no se encuentra en ningún sitio; sólo conozco dos ejemplares en toda Europa. Pude obtener uno de ellos, y mandé hacer dos microfilms uno para mi uso particular y otro que entregué a la biblioteca de la Sociedad francesa de psicoanálisis.
Leer a Schreber es apasionante. A partir de su obra podemos componer un tratado completo de la paranoia, un rico comentario acerca del mecanismo de las psicosis. Hyppolite señalaba que mi conocimiento partió del conocimiento paranoico: si de él partí espero no haberme quedado en él. Hay aquí un hueco. Pero no caeremos inmediatamente en él, pues podíamos quedar aprisionados allí. Hemos avanzado, hasta hoy, en los Escritos Técnicos de Freud. Creo que es imposible ahora no llevar más allá la comparación que siempre, y de modo implícito, he establecido con la técnica actual del análisis, lo que, entre comillas, pueden llamarse sus progresos más recientes. Me he referido implícitamente a la enseñanza que se imparte en los controles, según la cual, el análisis es el análisis de las resistencias, el análisis de los sistemas de defensa del yo. Esta concepción sigue estando mal centrada, y nosotros sólo podemos referirnos a enseñanzas concretas pero no sistematizadas y, a veces, ni siquiera formuladas.

A pesar de la escasez de la literatura analítica sobre técnica que todos señalan, algunos autores se han expresado sobre este tema. Cuando no han hecho, en el sentido estricto de la palabra, un libro, han escrito artículos; curiosamente algunos quedaron a mitad de camino, y estos son precisamente los más interesantes. Nos encontramos de hecho, ante un corpus a examinar muy extenso. Espero poder contar con la colaboración de algunos de ustedes, a quienes prestaré algunos de estos textos, para hacerlo. […]Descargar texto completo

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Clase 14. Las fluctuaciones de la libido. 12 de Mayo de 1954

Agresividad agresión. La palabra elefante. Las amarras de la palabra. Transferencia y sugestión. Freud y Dora.
Volvamos al punto en que estábamos. ¿Podría alguien empezar con una pregunta?
DR. PUJOLS: -Usted dice, el deseo del otro. ¿Se trata del deseo que está en el otro? ¿O bien del deseo que yo tengo por el otro? Para mí, no es lo mismo. La vez pasada, al final, en lo que usted decía se trataba del deseo que está en el otro, y que el ego puede retomar destruyendo al otro. Sin embargo, se trata al mismo tiempo de un deseo que tiene por el otro.
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¿No es éste el fundamento originario, especular, de la relación con el otro, en tanto ésta se enraiza en lo imaginario?
La primera alienación del deseo está ligada a este fenómeno concreto. El juego es valorizado por el niño porque constituye el plano de reflexión en el que ve manifestarse, en el otro, una actividad que se anticipa a la suya, por el sólo hecho de ser algo más perfecta, más controlada que la suya; por ser su forma ideal. En consecuencia ese primer objeto es valorizado. El pre-desarrollo del niño muestra ya que el objeto humano difiere fundamentalmente del objeto del animal. El objeto humano está originariamente mediatizado por la vía de la rivalidad, por la exacerbación de la relación con el rival, por la relación del prestigio y prestancia. Es ya una relación del orden de la alienación puesto que el sujeto se capta primero como yo en el rival. La primera noción de la totalidad del cuerpo como algo inefable, vivido; el primer impulso del apetito y del deseo pasa, para el sujeto humano, por la mediación de una forma que primero ve proyectada, exterior a él, y esto, en primer lugar, en su propio reflejo.

Segundo punto. El hombre sabe que es un cuerpo, aunque nunca lo perciba en forma completa, ya que se encuentra en su interior, sin embargo, lo sabe. Esta imagen es el anillo, el gollete, por el cual el haz confuso del deseo y las necesidades habrá de pasar para que pueda ser él, es decir, para acceder a su estructura imaginaria.

La fórmula el deseo del hombre es el deseo del otro, como toda fórmula debe ser utilizada en su justo lugar. No es válida en un sentido único. Vale en el plano del que hemos partido: el de la captación imaginaria. Pero, como señalé al final de la última sesión, no se limita a él. Si así fuera, lo demostré en forma mítica, no habría, fuera de esa mutua y radical intolerancia a la coexistencia de las conciencias, como se expresa Hegel, ninguna otra relación interhumana posible: cualquier otro sena esencialmente aquel que frustra al ser humano, no sólo en su objeto, sino en la forma misma de su deseo. […]Descargar texto completo

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Clase 15. El núcleo de la represión. 19 de Mayo de 1954

Nombrar el deseo. La Prägung del trauma. El olvido del olvido. El sujeto en la ciencia. El superyó, enunciado discordante.
A medida que avanzamos este año, que precisamente empieza a cobrar forma de año cuando se inicia la cuesta de su ocaso, resulta satisfactorio para mí, recibir el testimonio, por las preguntas que me han formulado, que algunos de ustedes empiezan a comprender que a través de lo que estoy enseñando se pone en juego la totalidad del psicoanálisis, el sentido mismo de la acción de ustedes. Aquellos de quienes hablo son los que han comprendido que sólo a partir del sentido del análisis puede enunciarse una regla técnica.

En lo que, poco a poco, voy deletreando ante ustedes, no todo está aún suficientemente claro. Sin embargo, no duden ustedes de que se trata aquí nada menos que de una toma de posición fundamental sobre la naturaleza del psicoanálisis, que animará la futura práctica de ustedes, ya que transforma la comprensión que tienen del lugar existencial de la experiencia analítica y de sus fines.
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La vez pasada, intenté representar ese proceso que se hace intervenir siempre en forma enigmática en el análisis y que, en inglés, se llama working-through. Se traduce, difícilmente, en francés, por elaboración o trabajo. Esta dimensión, misteriosa en una primera aproximación, es la que hace que con el paciente nos sea preciso cent fois sur le métier remettre notre ouvrage; cien veces retornar nuestra labor(1), para que puedan realizarse ciertos progresos, ciertos saltos subjetivos.

En el movimiento de molino expresado por estas dos flechas, de O a O’ y de O’ a O, en ese juego de vaivén, se encarna el espejo del más acá al más allá del espejo por donde pasa la imagen del sujeto. En el transcurso del análisis se trata del completamiento de esa imagen. Al mismo tiempo, el sujeto reintegra su deseo. Cada vez que se da un nuevo paso en el completamiento de esta imagen, el sujeto ve cómo surge en sí mismo su deseo en forma de una tensión particularmente aguda. Este movimiento no se detiene en una única revolución. Existen todas las revoluciones necesarias para que las diferentes fases de la identificación imaginaria, narcisista, especular-estas tres palabras son equivalentes en el modo de representar las cosas en la teoría-proporcionen una imagen bien lograda. Esto no agota el fenómeno, puesto que nada puede concebirse sin la intervención de ese tercer elemento que introduje la vez pasada: la palabra del sujeto. […]Descargar texto completo

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Clase 16. Primeras intervenciones sobre Balint. 26 de Mayo de 1954

Teoría del amor. Definición del carácter. La objetivación
Pero las ideas teóricas avanzadas por algunas cabezas, incluso entre las mejores, no son forzosamente utilizables. Los que manejan los conceptos muchas veces no saben lo que dicen. Por el contrario, en otros casos se tiene la viva impresión de que los conceptos expresan, en efecto, algo que tiene que ver con la experiencia. Este es el caso de nuestro amigo Balint. He querido elegir como soporte alguien que, en muchos sentidos, nos es próximo, incluso simpático, y que manifiesta, sin duda alguna, orientaciones que convergen con algunas de las exigencias que formulamos aquí acerca de lo que debe ser la relación intersubjetiva en el análisis. Al mismo tiempo, el modo en que se expresa nos da la impresión de que está influenciado por el pensamiento dominante.
Sería demasiado fácil elegir personas burdas, incluso netamente delirantes para mostrar lo que denominaré cierto desviacionismo actual respecto a la experiencia analítica fundamental a la que me refiero constantemente. Hay que buscarlas donde son sutiles, donde son el testimonio, no tanto de una aberración radical, sino de cierta manera de fallar el tiro. Quise con esto poner a prueba lo que debe ser el alcance de una enseñanza: es decir, que sea seguida. Por eso he confiado hoy en Granoff, quien ha demostrado ser uno de los más interesados en la vía por donde intento conducirlos, la comunicación de lo que ha podido extraer de la lectura del libro de Balint llamado Primary love and psycho-analytic technics. Según su propio testimonio, Balint empezó su carrera hacia 1920. Este libro reune los artículos escritos entre 1930 y 1950. Es un libro muy interesante, cuya lectura es muy agradable, claro, lúcido, a menudo audaz, lleno de humor. Todos tendrán – cuando tengan tiempo, pues es un libro para las vacaciones, algo así como un premio de fin de año- interés en trabajarlo. Regálenselo a si mismas puesto que nuestra Sociedad no es suficientemente rica este año como para distribuirlo. […]Descargar texto completo

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Clase 17. Relación de objeto y relación intersubjetiva. 2 de Junio de 1954

Balint y Ferenczi. La satisfacción de la necesidad. La carte du Tendre(1). La intersubjetividad en las perversiones. El análisis sartriano.
Examinemos esta concepción que llamamos de Balint y que, de hecho, nos remite a una tradición muy particular, que puede llamarse húngara, en tanto estuvo dominada incidentalmente por la personalidad de Ferenczi. Con seguridad habremos de referirnos, a través de mil pequeñas facetas anecdóticas, a las relaciones entre Ferenczi y Freud. Son muy divertidas.

Ferenczi fue considerado, antes de 1930, un poco como el niño terrible del psicoanálisis. Respecto a todos los demás analistas conservaba gran libertad de movimientos. Su modo de plantear los problemas no participaba de la preocupación por expresarse del modo que, ya en esa época, era ortodoxo. Así es como introdujo en repetidas ocasiones esos problemas que pueden agruparse alrededor de la expresión psicoanálisis activo; expresión que, al formularse, funciona como clave, y enseguida se cree haber comprendido algo. Ferenczi empezó interrogándose acerca del papel que había de desempeñar, en un determinado momento del análisis, en primer lugar la iniciativa del analista, y luego su ser. Es preciso ver en qué términos se plantea esto y no calificar como activa cualquier tipo de intervención. Por ejemplo, ayer tarde fue planteada la cuestión de las prohibiciones a propósito del caso presentado por el Dr. Morgan. Este es un problema- se lo recordé ayer- que está evocado ya en los Escritos Técnicos de Freud. Freud siempre admitió como perfectamente evidente que, en ciertos casos, es preciso saber intervenir activamente formulando prohibiciones: Su análisis no puede continuar si usted se entrega a tal actividad que, de algún modo, satura la situación y esteriliza, en el sentido propio del término, lo que puede ocurrir en el análisis. […]Descargar texto completo

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Clase 18. El orden simbólico. 9 de Junio de 1954

El deseo perverso. El amo y el esclavo. Estructuración numérica del campo intersubjetivo. La holofrase. La palabra en la transferencia. Angelus Silesius.
La última vez interrumpimos cuando hablábamos de la relación dual en el amor primario. Vieron como Balint llega a concebir en base a este modelo la relación analítica misma, lo que él llama, con todo rigor, la two bodies’ psycology. Pienso que comprendieron a qué callejones sin salida se llega al considerar a la relación imaginaria, supuestamente armónica y capaz de saturar el deseo natural, como noción central.
Intenté demostrárselos en la fenomenología de la relación perversa. Acentué en el sadismo y en la escoptofilia- dejando de lado la relación homosexual pues ésta exigiría un estudio mucho más matizado de la intersubjetividad imaginaria- su equilibrio inestable, su carácter crítico. Articulé entonces el estudio de la relación intersubjetiva imaginaria en torno al fenómeno, en sentido estricto, de la mirada. La mirada no se sitúa simplemente a nivel de los ojos. Los ojos pueden no aparecer, estar enmascarados. La mirada no es forzosamente la cara de nuestro semejante, sino también la ventana tras la cual suponemos que nos están acechando. Es una x, el objeto ante el cual el sujeto deviene objeto. Los introduje en la experiencia del sadismo, a la que considero ejemplar para demostrar esta dimensión.

Les mostré que, en la mirada del ser que atormento, debo sostener mi deseo mediante un desafío, un challenge en cada instante. Si no está a la altura de la situación, si no es glorioso, el deseo cae en la vergüenza. Sucede lo mismo en la relación escoptofílica. Según el análisis de Jean-Paul Sartre, para el que es sorprendido mirando todo el clima de la situación cambia en un momento de viraje, y me vuelvo una mera cosa, un maníaco.
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¿Qué es la perversión? No sólo es aberración respecto a los criterios sociales, anomalía contraria a las buenas costumbres – aunque este registro no esté ausente- o atipla respecto a criterios naturales, a saber, que ella deroga, más o menos, la finalidad reproductora de la conjunción sexual. Es en su estructura misma otra cosa. Por algo se dijo de cierto número de inclinaciones perversas que son un deseo que no se atreve a decir su nombre. En efecto, la perversión se sitúa en el límite del registro del reconocimiento; y es esto lo que la fija, la estigmatiza como tal. Estructuralmente, la perversión tal como la he delineado en el plano imaginario sólo puede sostenerse en un estatuto precario que, a cada instante y desde el interior, es impugnado para el sujeto. La perversión es siempre frágil, está siempre a merced de un vuelco, de una subversión, que hace pensar en ese cambio de signo que podemos hacer en ciertas funciones matemáticas: en el momento en que pasamos del valor de una variable al valor que inmediatamente le sigue, el correlativo pasa más o menos a infinito. […]Descargar texto completo

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Clase 19. Función creadora de la palabra. 16 de Junio de 1954

Toda significación remite a otra significación. Los compañeros de Ulises. Transferencia y realidad.
El concepto es el tiempo de las cosas. Jeroglíficos.
Nuestro amigo Granoff va a presentar una comunicación que parece situarse en la línea de nuestros últimos comentarios. Encuentro muy acertado el surgimiento de iniciativas tales, totalmente acordes con el espíritu de diálogo que deseo en lo que -no lo olvidemos- es ante todo un seminario. La exposición del doctor Granoff se refiere a dos artículos del número de Abril de 1954 de la Psycho-Analytic Review: Emotion, Instinct and Pain-plesaure, de A. Chapman Isham y A study of the dream in depth, its corollary and consequences, de C. Bennitt.
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Estos artículos, extensos, de alto nivel teórico, convergen con lo que aquí hago. Sin embargo, cada uno de ellos llama la atención sobre puntos diferentes. El primero acentúa la información de la emoción; ésta sería la realidad última con la que nos enfrentamos y, hablando estrictamente, el objeto de nuestra experiencia. Esta concepción responde al deseo de captar en alguna parte un objeto que se asemeje, lo más posible, a los objetos de otros registros. Alexander escribió un gran artículo, del que tal vez podamos hablar algún día, llamado Logic of emotions, el cual está sin duda en el corazón de la teoría analítica.

Al igual que el reciente artículo de Chapman Isham, trata de introducir una dialéctica en lo que habitualmente consideramos el registro afectivo. Alexander parte del bien conocido esquema lógico-simbólico del que Freud deduce las diversas formas de delirio a partir de las diversas modalidades de la negación: Lo amo – No soy yo quien ama – No es a él a quien amo No lo amo – Me odia – Es él quien me ama; modalidades que nos ofrecen la génesis de diversos delirios: el celoso, el pasional, el persecutorio, el erotomaníaco, etc… Es pues en una estructura simbólica superior, ya que implica variaciones gramaticales muy elaboradas, donde captamos las transformaciones, el metabolismo mismo, que se produce en el orden preconsciente. […]Descargar texto completo

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Clase 20. De locutionis significatione. 23 de Junio de 1954

Después de la interesante comunicación de nuestro amigo Granoff, que venía como anillo al dedo al progreso que había abierto el seminario anterior, puedo muy fácilmente continuar mis comentarios y conducirlos así a una precisión que, hasta ahora, había quedado en suspenso en la sucesión de interrogantes que ante ustedes he formulado. Esta precisión es la siguiente: la función de la transferencia sólo puede ser comprendida en el plano simbólico. Todas las manifestaciones en donde la vemos aparecer, incluso en el dominio de lo imaginario, se ordenan en torno a este punto central. Consideré que lo más adecuado para que lo captasen, era acentuar la primera definición de transferencia dada por Freud. En la transferencia se trata fundamentalmente de la toma de posesión de un discurso aparente por un discurso enmascarado, el discurso del inconsciente. Este discurso se apodera de esos elementos vaciados, disponibles que son los Tagesreste, y de todo aquello que- en el orden
del preconsciente- se vuelve disponible debido a que es menor su carga de esa necesidad fundamental del sujeto, que es hacerse reconocer. El discurso secreto, profundo, se expresa en ese vacío, en ese hueco, con lo que así se convierten en materiales. Lo vemos en el sueño, pero también lo encontramos en toda la psicopatología de la vida cotidiana.

Es a partir de allí que escuchamos a quien nos habla. Basta referirnos a nuestra definición del discurso inconsciente, que es el discurso del otro, para comprender cómo él confluye auténticamente con la intersubjetividad en esa realización plena de la palabra que es el diálogo. El fenómeno fundamental de la revelación analítica, es esta relación de un discurso con otro que lo toma como soporte. Ahí es donde se manifiesta ese principio fundamental de la semantica, según el cual todo semantema remite al conjunto del sistema semántico, a la polivalencia de sus empleos. Así, para todo lo que es propiamente lenguaje, en tanto es humano, es decir, utilizable en la palabra, nunca hay univocidad del símbolo. Todo semantema tiene siempre varios sentidos.
A partir de aquí desembocamos en esta verdad absolutamente manifiesta en nuestra experiencia, y que los lingüistas conocen bien: que toda significación no hace más que remitir a otra significación. Los lingüistas tomaron así su partido, y desarrollan hoy su ciencia en el interior de ese campo. No hay que creer que esto se desarrolla sin ambigüedades y que, para Ferdinand de Saussure, quien lo percibió claramente, las efiniciones se hayan dado siempre de modo perfectamente satisfactorio. El significante es el material audible, lo cual no significa que sea el sonido. Todo lo que pertenece al orden de la fonética no está incluido forzosamente en la lingüística en tanto tal. Se trata del fonema, es decir, del sonido en tanto se opone a otro sonido en el interior de un conjunto de oposiciones. Cuando se habla del significado, se piensa en la cosa, cuando en realidad se trata de la significación. No obstante, cada vez que hablamos, decimos la cosa, lo significable, mediante un significado. Aquí hay una trampa, pues obviamente el lenguaje no esta hecho para designar las cosas. Pero esta trampa es estructural en el lenguaje humano y, en cierto sentido, la verificación de toda verdad está fundada en ella. […]

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Clase 21. La verdad surge de la equivocación. 30 de Junio de 1954

Falido = Logrado. La palabra del más allá del discurso. Me falta la palabra. El sueño de la monografía botánica. Deseo.
Hoy vuestro círculo, cuya fidelidad nunca fue desmentida, comienza sin embargo a declinar. Al final de la carrera, seré yo quien llegue primero. Partimos de las reglas técnicas tal como están expresadas por primera vez en los Escritos Técnicos de Freud, a la vez perfectamente formuladas y harto inciertas. Por una inclinación inherente a la naturaleza del tema, hemos sido llevados a ese punto en torno al cual giramos a partir de la mitad del último trimestre: la estructura de la transferencia. Para situar los problemas que a ella se refieren, es preciso partir del punto central al ue nos ha llevado nuestra investigación dialéctica, a saber, que no se puede explicar la transferencia por una relación dual imaginaria; el motor de su progreso es la palabra.

Recurrir a la proyección ilusoria de cualquier relación fundamental sobre el compañero analítico, o aún hacer intervenir la relación de objeto, la relación entre transferencia y contratransferencia, todo lo cual permanece dentro de los límites de una two bodies’ psychology, es inadecuado. Nos lo demuestran, no sólo las deducciónes teóricas, sino los testimonios concretos de los autores que he citado. Recuerden lo que nos dice Balint a propósito de lo que constata en el momento de lo que él llama la terminación de un análisis, nos dice que no es más que una re ación narcisista.
Por lo tanto hemos puesto de manifiesto la necesidad de un tercer término, el único que permite concebir la transferencia en espejo: la palabra. A pesar de todos los esfuerzos que hacemos para olvidar la palabra o para subordinarla a una función de medio, el análisis como tal es una técnica de la palabra, y la palabra es el ambiente mismo en el que se desplaza. Unicamente respecto a la función de la palabra pueden distinguirse entre sí los diferentes resortes del análisis, y adquirir su sentido, su lugar exacto. Toda la enseñanza que desarrollaremos a continuación no hará más que volver, de mil maneras, a esta verdad.
1
Nuestro último encuentro nos enriqueció con la discusión de un texto fundamental de San Agustín acerca de la significación de la palabra. El sistema de San Agustín puede ser llamado dialéctico. No encuentra su lugar en el sistema de las ciencias tal como éste se ha constituido desde hace sólo algunos siglos. Pero tampoco es un punto de vista ajeno al nuestro, que es el de la lingüística. Al contrario, comprobamos que mucho antes de que nazca la lingüística en las ciencias modernas, alguien que medita sobre el arte de la palabra, es decir que habla de él, es llevado a plantear un problema que el progreso de esta ciencia vuelve a encontrar actualmente. Este problema se plantea a partir de la cuestión de saber de qué modo la palabra se relacióna con la significación, de qué modo el signo se relacióna con lo que significa. En efecto, cuando aprehendemos la función del signo, nos vemos siempre remitidos de signo a signo. ¿Por qué? Porque el sistema de los signos, tal como están concretamente instituidos, hic et nunc forma un todo en sí mismo. Es decir, instituye un orden sin salida. Por supuesto, es preciso que haya una, sino sería un orden insensato. […] Descargar texto completo

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Clase 22 El concepto del análisis. 7 de Julio de 1954

Lo intelectual y lo afectivo. El amor y el odio en lo imaginario y en lo simbólico. Ignorantia Docta. La investidura simbólica. El discurso como trabajo. El obsesivo y su amo.
¿Alguien quiere preguntar algo?
SRA. AUBRY: Comprendo que en la conjunción entre lo imaginario y lo real se encuentre el odio, a condición de entender conjunción en el sentido de ruptura. Que el amor se encuentre en la conjunción entre lo simbólico y lo imaginario es lo que no comprendo bien.
Su pregunta me agrada mucho. Quizá me permitirá dar a nuestro último encuentro del año el clima que prefiero, familiar más que magistral.
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Leclaire, usted seguramente tiene también algo que preguntar. La última vez, después del seminario, me dijo algo que se parecía mucho a una pregunta: Me hubiese gustado que hablase de la transferencia a pesar de todo. Son ustedes duros, a pesar de todo: sólo les hablo de ella, y no están satisfechos. Existen razones profundas que explican que siempre queden insatisfechos respecto al tema de la transferencia. No obstante, hoy intentaremos tratarlo nuevamente. Si quisiera expresar los tres tiempos de la estructuración de la palabra en la búsqueda de la verdad tomando como modelo uno de esos cuadros alegóricos que florecían en la época romántica tales como la virtud persiguiendo al crimen, ayudada por el remordimiento, diría: El error huyendo del engaño y alcanzado por la equivocación. Espero que perciban que esto pinta la transferencia tal como intento hacérsela captar en esos momentos de suspensión que conoce la confesión de la palabra.

DR. LECLAIRE: Sí.
¿En suma, qué es lo que le deja insatisfecho? ¿Tal vez la articulación de lo que expongo con la concepción habitual de la transferencia ?
DR. LECLAIRE: Cuando examinamos lo que se ha escrito sobre la transferencia, tenemos la impresión de que el fenómeno de la transferencia entra en la categoría de las manifestaciones de orden afectivo, de las emociones; en oposición a otras manifestaciones de orden intelectual,
como, por ejemplo, los procedimientos que apuntan a la comprensión. Por lo tanto, siempre resulta incómodo intentar dar cuenta, en términos corrientes y habituales, de su perspectiva acerca de la transferencia. Las definiciones de transferencia hablan siempre de emoción, de sentimiento de fenómeno afectivo; esto se opone categóricamente a todo lo que en un análisis puede llamarse intelectual.
Si… Vea, existen dos modos de aplicación de una disciplina que se estructura a través de una enseñanza. Está lo que usted oye, y luego lo que usted hace con lo que oye. Estos dos planos no se recubren, pero pueden coincidir en ciertos signos secundarios. Veo desde este ángulo lo que puede tener de fecundo toda acción verdaderamente didáctica. Transmitir conceptos no es tanto lo que está aquí en juego sino explicárselos, pasándoles en consecuencia el relevo y la carga de cumplir con ellos. Pero hay algo aún más imperativo: señalarles los conceptos de los que nunca hay que servirse. […]Descargar texto completo


Narciso de Caravaggio (Gracias wiki)

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2 comentarios sobre “Seminario 1 de Jacques Lacan con algunos escritos completos

  1. Hombre muy bueno tu aporte! estoy preparando mi anteproyecto de tesis, voy a hacer un analisis de caso de un personaje de cuento conocido. Me gustaria que puedas opinar del mismo. Abrazo desde Argentina

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